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Esta semana traemos la historia de Mark Esho, un emprendedor con discapacidad quien además es conferencista motivacional y autor de un best-seller titulado I can I will, su autobiografía, una historia de luchas, trabajo duro, esperanza y éxito.

Luego de contraer la polio a los 5 años de edad, Mark quedó paralítico desde el cuello hacia abajo con un 10% de probabilidades de sobrevivir. Esto claramente no lo detuvo ya que él es un luchador que logró convertirse en un hombre de negocios extremadamente exitoso fundador de dos empresas: Easy Internet y Access Rating CIC

A continuación, compartimos un fragmento de una entrevista realizada por la Great British Enterpreneur Awards en el marco de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad:

¿Podrías contarnos algunos de los retos más grandes que hayas enfrentado siendo un empresario discapacitado?

Uno de los desafíos más grandes que he enfrentado siendo no solo una persona discapacitada sino también una persona de color es hacer que me tomen en cuenta. Aún existe mucho racismo y discriminación hacia los discapacitados en las compañías que se jactan de creer en la igualdad y la diversidad, con frecuencia, tales políticas son meramente publicitarias carentes de validez en la vida real.

Por ejemplo, cuando solicité un crédito bancario para mi primer negocio fui prácticamente objeto de burla, pero yo tenía fe en mí mismo y sabía que solo debía perseverar para que el éxito eventualmente llegara a mi vida.

Mark Esho, autor del best-seller “I can I will”

¿Cómo te las has ingeniado para superar esos desafíos permaneciendo con una actitud positiva a lo largo de tu trayectoria como emprendedor?

Una de las mejores cosas  que puedes aprender como emprendedor es abrazar las adversidades. Cuando las cosas no marchan de acuerdo al plan, evita desanimarte y trata de resistir a aquello que acontece. Toma todo lo que llega a tu vida con aceptación, incluso si aquello no es lo que esperabas. No puedo atribuirme esta manera de pensar ya que proviene del estoicismo en sí, sin embargo, aprender a aplicar esta filosofía en todas las áreas de tu vida puede cambiar por completo tu mundo.

Incluso cuando mi primer negocio fracasó, yo sabía que debía seguir intentándolo. Cuando las cosas van mal en tu vida, es fácil caer en lamentaciones y permitir que ello te consuma. Es difícil levantarse y sacudirse el polvo; pero esos momentos deben ser utilizados como bloques de construcción que te harán más fuerte y tenaz en el futuro. Sin la adversidad, nunca sabrías de lo que eres realmente capaz.

Si tuvieras un consejo o palabra de sabiduría para  alguien que busca iniciar su propio negocio, ¿cuál sería?

No subestimes la importancia de contratar a la gente correcta y escoger a la gente correcta para asociarte con ellos en tus negocios.

En las primeras etapas de mi negocio, hubo una época donde mis empleados crearon un ambiente muy tóxico plagado de malas actitudes. Estuve devastado porque todo por lo cual yo había trabajado tan duro parecía irse por un barranco. Afortunadamente, decidí armar un equipo nuevo y el problema eventualmente quedó resuelto.

Aprendí que si alguien tiene la actitud y perspectiva correctas, todo lo demás se le puede enseñar. Incluso si alguien no posee exactamente las habilidades que necesitas, un genuino interés por aprender y una forma de pensar positiva son rasgos que valen más que todo lo demás.

Fuente: Great British Entrepreneur Awards

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A menos que vivas en una isla desierta, todas, absolutamente todas las personas del mundo entero dependen de alguien más. Si bien es cierto que actualmente está de moda el ser «independientes y autosuficientes», la verdad es que nadie puede ser independiente al 100%.

Vivimos y nos desenvolvemos en una sociedad. Mal que bien, nos beneficiamos continuamente de ella. Por ejemplo, tú vas a comprar verduras al supermercado ¿cierto?; si quisieras ser totalmente autónomo entonces deberías cultivar tu propio alimento porque resulta que los víveres del abasto han sido cultivados y traídos hacia ti por alguien más.

Aprender a trabajar en equipo es fundamental para alcanzar el éxito; independientemente de que tu meta sea ser dueño de tu propio negocio o alcanzar altos cargos en una compañía ya constituida, tú te verás envuelto en situaciones donde tendrás que trabajar y cooperar con otras personas. Ahora bien, ¿qué es el trabajo en equipo?

Definición de Trabajo en Equipo

Según Katzenbach (2000) y Smith (2000): El trabajo en equipo se define como un «número de personas con habilidades complementarias que están comprometidas con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común, por los cuales se hacen mutuamente responsables».

Habilidades complementarias

Aunque nadie es indispensable, todos somos únicos; cada individuo tiene algo para aportar a la sociedad que más nadie sino él puede hacer. Entender esto nos hace conscientes de que nuestra labor particular dentro del equipo es vital; además, nos hace más humildes al reconocer que los otros miembros cumplen roles fundamentales más allá de los defectos en los cuales nos fijemos.

Comprometidos con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común

Aquí hallamos el  factor cohesivo, el por qué se ha congregado el grupo. La clave está en recordarlo continuamente y no verlo como una obligación sino como una vocación. En pocas palabras, darle amor a esa meta compartida que beneficiará al conjunto por encima de cualquier interés egoísta individual.

Mutuamente responsables

Esta es una de las partes más difíciles. Una de las causas más comunes por las cuales un equipo de trabajo fracasa. Por ejemplo, imaginemos un grupo en el que cada miembro tenga sus funciones claramente delimitadas. Si por alguna razón, alguno de los integrantes falla en la ejecución de sus tareas, entonces podrían darse dos escenarios posibles:

Primer supuesto: los demás miembros del equipo lo acusarían y culparían por obstaculizar el logro de los objetivos.

Segundo supuesto: los demás miembros del equipo lo apoyarían, aunque ello implique un sobreesfuerzo al verse involucrados en actividades que están más allá de sus funciones previamente delimitadas. Todo ello con el propósito de evitar comprometer el logro de los objetivos. Luego, cuando la crisis haya pasado, propondrían soluciones para ayudar al integrante que falló a aprender de sus errores y corregirlos. Todo lo anterior sucedería en un clima comprensivo y fraterno donde nadie se sentiría juzgado sino más bien impulsado a desarrollarse y crecer.

Conclusión

La confrontación y las discusiones iracundas deben ser evitadas a toda costa y la expulsión de un miembro del equipo debe ser la última y más extrema de las opciones. Claro está que hay que realizar una selección minuciosa de los miembros previamente y, si bien muchas veces no está en nuestras manos elegir con quienes trabajar; lo que sí está en nuestras manos es sostener la mejor actitud posible en todo momento.

Para trabajar en equipo de forma correcta, todo puede resumirse en dos palabras: servicio y amor. Que la labor llevada a cabo sea vista como un servicio desinteresado (más allá de la remuneración o beneficios que se esperan recibir, el mejor trabajo es el que se realiza con vocación) y el amor al tratar con los otros miembros del equipo para que los lazos no sean meramente políticos y diplomáticos sino más apropiadamente con una complicidad sana y fraternal.

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El día solo tiene 24 horas y, para muchos de nosotros, parece que tuviera menos. En un abrir y cerrar de ojos el sol se oculta en el horizonte y la lista de pendientes crece y crece. Nos sentimos abarrotados con los asuntos urgentes que surgen continuamente y seguimos postergando el progreso de nuestros sueños por esperar «el momento propicio».

Lo cierto es que, de permanecer así, la vida pasará ante nuestros ojos y esas cosas que soñamos lograr serán solo eso, sueños… pero no tiene por qué ser así. Grandes pensadores a lo largo de todas las épocas se han enfrentado a los mismos desafíos; no obstante, ellos lograron superarlos y hacer realidad sus proyectos soñados. Además, ¡han compartido con nosotros sus conocimientos!

Las personas más exitosas siguen un patrón en cuanto a la gestión del tiempo y hoy te traemos esa información para que tú también empieces a formar parte del prestigioso club de aquellos que sí alcanzan sus metas.

Lo primero es establecer los proyectos y actividades que deseas realizar, anótalas en un papel. No te limites, escribe sin cohibirte todo lo que tu corazón desea realizar.

Luego llega el momento de establecer actividades concretas que te ayudarán a avanzar hacia la ejecución de tales proyectos. Escribe en el papel esas tareas específicas que podrás llevar a cabo con los recursos que actualmente tienes.

A continuación, selecciona una parte de esas tareas. Se modesto al comenzar, no pretendas abarrotarte. Comprométete a realizar solo aquellas que sean más esenciales. Es mejor paso que dure a trote que canse según el refrán popular. Ya más adelante podrás incorporar las demás si es necesario.

Después jerarquiza tus actividades diarias. Establece esos deberes que siempre hay que hacer como los asuntos laborales, mantenimiento del hogar, compromisos familiares, etc. Incorpora en esta misma categoría las tareas esenciales obtenidas del punto anterior y ordénalas según su prioridad.

Calcula el tiempo que dedicarás a la realización de cada una de estas actividades según su importancia y puesto en la jerarquía y, muy importante, piensa cuáles de tales actividades son delegables en otras personas. Aprendiendo a delegar podrás abrir espacio en tu agenda para distribuirlo en tareas que solo tú debas hacer.

Seguidamente has un autoexamen y detecta qué hábitos o actividades improductivas te hacen perder el tiempo. Piénsalo, ¿sabes cuantas horas al día pasas viendo series, películas, chateando o navegando en las redes sociales?, ¿hay otras actividades que consumen tu tiempo sin que te des cuenta? Trabajar en este aspecto es fundamental.

Finalmente, ha llegado el momento de planificar. Agenda las tareas que te propones realizar hoy, este semana ¡e incluso este mes! No tengas miedo de planificar a corto, mediano y largo plazo.

Si deseas saber más sobre este tema, te ofrecemos el curso de Administración del Tiempo alojado en el Aula Virtual de Profesionales AQUÍ donde encontrarás herramientas y métodos para hacer más eficiente la gestión de tus actividades diarias. Además, podrás contar con asesoría personalizada de acuerdo a tu caso.

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6 tipos de Emprendimiento. Cuál se adapta más a ti?

El emprendimiento tiene muchas caras! PERO, no todos los emprendimientos son lo mismo ni responden a intereses comunes. Por ejemplo, quien produce bienes, no necesariamente está interesado en las mejores técnicas para el posicionamiento web. O quien posee una venta de comidas, no se interesa por el liderazgo de equipos.

Esta clasificación se realiza sobre los emprendimientos o actividades emprendedoras, y no sobre los emprendedores. Los seis emprendimientos sobre los que podrás leer en este artículo son:, emprendimientos empresariales tradicionales, emprendedores innovadores, emprendedores comerciales, emprendedor de servicios,  emprendedores tecnológicos y el emprendedor profesional.

A continuación, en que consiste cada uno:

  • Emprendedor Empresarial Tradicional: Aquel que entra en un mercado de producción de bienes, que ya existen y se comercializan actualmente. Sin embargo, cree que por características internas puede superar a sus competidores. Este emprendedor, requiere de un capital de alto a moderado para iniciar.

 

  • Emprendedor innovador: Son ayudados por los denominados Parques Tecnológicos. Consisten en tener un producto innovador, que permite crear un mercado nuevo o sustituir otro ya existente. Versa igualmente sobre bienes tangibles, pero protegidos por los bienes intangibles.

 

  • Emprendedor  Comercial: Es quien vende los productos que terceros le coloquen. Agrega poco o nulo valor al objeto vendido, sin embargo, si lo hace con la atención y servicios.  Se requiere un capital de medio a alto como inicial. Igualmente, la diferenciación con la competencia puede ser enfocada de tres formas diferentes: precios, productos especializados  y servicios adicionales.

 

  • Emprendedor de servicios: A diferencia del anterior, se basa principalmente en los aportes que su personal pueda dar . Su negocio está en la venta de aquellas habilidades que puedan poner a disposición de su clientela. Los ejemplos clásicos son las ventas de comida, panaderías, centros estéticos,  gimnasios. etc. En términos generales, es el más común de los emprendimientos, por ser bajo el capital inicial requerido.

 

  • Emprendedor Tecnológico: Es aquella actividad que se basa en las nuevas tecnologías, y va desde crear apps para moviles  o para servicios . Tambien, está dentro de esta categoría,  toda iniciativa que busca obtener una remuneración por la creación de contenidos, redes sociales o servicios en el internet.

 

  • Emprendedor Profesional: Es parecido al emprendedor de servicios, pero su público es mucho menor, ya que es especializado. Se comercializan conocimientos específicos, y normalmente lo representan los asesores empresariales, los centros de apoyo para pymes,  los coach, los centros de capacitación y los outsourcing profesionales.

Se excluye intencionalmente al emprendedor por necesidad, ya que cuando uno pierde la posibilidad de escoger la función económica, ya no se puede hablar de emprendedor, sino de sobreviviente.