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8 consejos para una entrevista laboral exitosa primera impresión profesionales aquí

Cuando nos preparamos para una entrevista de trabajo, nuestra atención probablemente se centra en las preguntas difíciles que enfrentaremos, las respuestas que daremos y las anécdotas profesionales, ingeniosas y ligeramente graciosas que contaremos. Después de todo, de eso se trata la mayor parte de la entrevista y de lo que (con suerte) nos permitirá obtener un pase rápido a una carta de oferta.

Sin embargo, incluso antes de que tengamos la oportunidad de dar esas respuestas impecablemente pensadas, ya tendremos todos los ojos puestos encima, evaluando nuestro potencial para adaptarnos al trabajo y a la empresa. Desde el momento en que entramos por la puerta, la presión aumenta: tenemos que causar una primera impresión estelar.

Antes de comenzar tu próxima entrevista, consulta estos ocho consejos que te traemos desde Profesionales AQUÍ para que estés seguro de presentarte de manera adecuada y tener la entrevista de trabajo más exitosa posible.

La puntualidad es indispensable para lograr una buena primera impresión en tu entrevista laboral

1. Sé puntual

Lo has escuchado un millón de veces: “Si llegas temprano, llegas a tiempo; si llegas a tiempo, llegas tarde”. Ser puntual debe ser un hecho, especialmente cuando el trabajo de tus sueños está en juego. Pero no importa cuántas veces lo hayas escuchado, vale la pena mencionarlo nuevamente: llega a tiempo.

¿Vas tarde? Llama lo antes posible para informar a tus entrevistadores. Lo apreciarán mucho más que si les ofreces una excusa poco convincente después de haberlos tenido esperando durante 30 minutos.

2. Vístete como corresponde

Tu apariencia probablemente no será la base de la decisión final del entrevistador, pero ciertamente puede influir en cómo te perciben por primera vez. Cuando te presentas con un traje bien planchado y zapatos impecables con un maletín a cuestas, darás la impresión de ser una persona profesional y bien arreglada.

Si, por el contrario, vistes un poco más informal que todos los demás en la oficina, haciendo malabares con tu maletín, bolso, paraguas y una pila de currículums, probablemente no exudarás la misma sensación de profesionalismo.

Cuida tu apariencia: no se trata de parecer un modelo, se trata de lucir limpios, ordenados y con madurez

3. Lleva sólo lo esencial

Es posible que necesites una dosis de cafeína para animarte ante tu inminente reunión, pero no lleves tu vaso desechable a la oficina para terminar los últimos sorbos. Claro, no parece gran cosa (¿quién no bebe café en el lugar de trabajo?), pero probablemente no quieras que tu primera interacción con tu posible empleador (o incluso con la recepcionista) sea algo así como: “Oye, ¿tienes una papelera por allí?”

Lo mismo ocurre con otros elementos no esenciales, como la barra de granola que estás comiendo o el chicle que olvidaste escupir. Puede que no sean motivo suficiente para descartarte, pero no te pondrán en la luz más favorable.

4. Sé amable con la recepcionista

Es posible que la persona en la recepción no sea el gerente de contratación, pero eso no significa que la impresión que tenga de usted no importe. De hecho, algunas empresas piden específicamente a sus recepcionistas que informen sobre el comportamiento de los entrevistados que entran por la puerta. Y eso probablemente influye en la decisión final de contratación, por lo que es importante tratar a esa persona tan bien como tratarás a tu entrevistador.

5. Guarda tu teléfono

Es una tendencia natural sacar tu teléfono inteligente cada vez que tienes que esperar: en la fila del supermercado, durante los comerciales, mientras esperas que la máquina expendedora te dispense tu Coca-Cola Light… ya sabes.

Pero, si estás esperando en el vestíbulo, no utilices automáticamente tu teléfono para matar el tiempo. En su lugar, tómate ese tiempo para revisar tu currículum (o tu guía de preparación todo en uno) y piensa en lo que quieres transmitir durante la entrevista. Luego, cuando tu entrevistador haga su aparición, no te tomarán desprevenido, no tendrás que cerrar Instagram ni guardarás tu teléfono apresuradamente en tu maletín.

Utilizar el celular en exceso te hará parecer una persona distraída con dificultades para concentrarse

6. Ten todo ordenado, organizado y accesible

Puedes estar seguro de que, dentro de los primeros minutos de tu reunión, tu entrevistador te pedirá una copia de tu currículum actualizado. Pero si tienes que hurgar en tu bolso, entre envoltorios de dulces, cargadores de teléfonos y recibos viejos, lucirás un poco desorganizado.

Para causar la mejor primera impresión, todo lo que necesitas debe estar perfectamente organizado y ser fácilmente accesible: debes poder sacar tu currículum, referencias e incluso un bolígrafo (uno que no esté completamente destrozado) cuando te lo pidan. Cuanto menos tengas que hurgar en tu bolso, mejor.

7. Da el primer paso

Cuando eres un invitado en la oficina de tu posible empleador, probablemente esperas que él dé el primer paso cuando se trata de presentaciones. Y si bien eso puede terminar siendo cierto, no temas extender primero la mano para ese apretón de manos inicial. Con solo ese pequeño gesto, estás transmitiendo que estás emocionado de estar allí, listo para comenzar tu entrevista, confiado y seguro de ti mismo.

8. Encuentra una conexión

Después de realizar las presentaciones iniciales, consolida tu primera impresión estelar estableciendo una conexión con el entrevistador. No tiene que ser algo grande, solo algo en común que te pondrá el pie en la puerta y comenzará tu conversación con una vibra de “esto podría funcionar“.

Tal vez el título colgado en la pared de la oficina del entrevistador genere esa conexión (“Oh, ¿fuiste a la Universidad de Florida? ¡Yo también soy Gator!”), o el premio colocado en su estantería (“Yo también corrí el maratón de Boston el año pasado. ¿Cómo te fue?”).

¿No ves nada digno de conversación? Profundiza un poco más en una pequeña charla: ¿Cuánto tiempo lleva viviendo el entrevistador en la zona? ¿De dónde se mudó? Saca detalles que te permitan romper el hielo (“Oh, ¿te mudaste desde Atlanta? Viví allí hace unos años. ¿No está el peor tráfico en la avenida 285?“). No tiene que ser una conexión importante; pero encontrar algo sobre lo que conversar antes de ponerse manos a la obra los tranquilizará a ambos.

Es posible que estos consejos por sí solos no te garanticen el trabajo, pero ciertamente pueden acercarte un poco más. Cuando comiences tu entrevista con el pie derecho, podrás afrontar las preguntas difíciles con confianza. Y esa podría ser la clave para tu nuevo trabajo.

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Lecciones de negocios de la historia de Jason Weaver, actor del Rey León

Muchas veces nos vemos tentados por las oportunidades de ganancias a corto plazo, la gratificación instantánea mueve nuestras emociones y nos lleva a tomar decisiones usualmente impulsivas. Sin embargo, en la historia que te traemos hoy ocurre todo lo contrario: por encima del entusiasmo, prima la sensatez y, sobre todo, un buen ojo para percibir mejores oportunidades a largo plazo.

La historia de Jason Weaver

Jason Weaver formó parte del elenco de la película “El Rey León” de 1994. A los 15 años de edad, fue contratado para doblar la voz de “Simba” —cuando todavía era cachorro— y cantar sus canciones.

Jason Weaver interpreta a Simba cachorro

Al revisar el contrato, Weaver y sus familiares pensaron que debía haber un error: la paga por hablar y cantar las canciones del cachorro Simba ascendía a nada más y nada menos que $2 millones. Tras reunirse con los abogados de Disney, se confirmó que no había ningún error. Estaban a punto de ser dueños de una considerable fortuna.

Los Weaver festejaron la buena noticia. Sin embargo, uno de ellos no se dejó llevar por la emoción: su madre.

La madre de Jason Weaver consideró que si la paga era tan alta ello significaba que los ejecutivos de Disney tenían mucha fe en el éxito de la franquicia; por consiguiente, decidió que sería mucho mejor negociar un porcentaje de las regalías.

El equipo de Disney aceptó fácilmente la propuesta de los Weaver, reduciendo considerablemente su pago inicial. De $2 millones pasaron a recibir un cheque por solo $100,000.

Jason Weaver cuenta cómo su madre se rehusó a aceptar el cheque de Disney por $2 millones

En aquellos días, ningún actor acostumbraba a negociar las regalías. La mayoría se decantaba por la gratificación instantánea de un cheque sustancioso. Por ello, cualquiera habría tomado los $2 millones. No obstante, la madre de Weaver optó por darle a su hijo estabilidad financiera a largo plazo.

Viendo en retrospectiva

Al día de hoy, Jason Weaver aún sigue recibiendo dinero por su actuación realizada hace más de 30 años. El actor admitió que el pago recibido por el concepto de las regalías superó la línea de los $2 millones hace bastante tiempo y sigue bendiciendo a diario a su madre por la sabia decisión que tomó. Incluso, la nueva versión del “Rey León” estrenada en el 2019 aumentó considerablemente sus ganancias ya que la gente, emocionada, vio la película original ante el anuncio de la versión live action generada por computadora.

Moraleja

De esta historia podemos sacar lecciones valiosas que nos ayudarán en nuestro camino en el emprendimiento. La más importante es la de tomar decisiones con cabeza fría: el no permitir que las emociones (positivas o negativas) nublen nuestro juicio es fundamental para evitar cometer errores y desperdiciar oportunidades valiosas.

En términos generales, debemos procurar inclinarnos por las ganancias a largo plazo las cuales tienden a ofrecer mayor beneficio y rentabilidad. Adicionalmente, encontrar fuentes de ingresos pasivos nos ayuda a tener una mayor estabilidad financiera y nos respalda en aquellos momentos de crisis que nos puedan esperar más adelante en la vida.

Contar con ingresos pasivos nos ayuda también a poder tomar riesgos al invertir en otros negocios ya que nuestras finanzas están respaldadas por ganancias recurrentes.

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Desde siempre, seguir el camino más beneficioso ha sido difícil. Sus tramos se hallan plagados de obstáculos como el desconocimiento, la falta de voluntad y la incapacidad. El desgaste que representa el nadar contracorriente hace que otros caminos menos fructíferos sean más tentadores. Este fenómeno es, a nivel social, paradójicamente comprendido, tolerado e, incluso, justificado cuando hablamos acerca de jóvenes en situación de pobreza que abandonan sus estudios, políticos que procrastinan la solución de problemas en las comunidades pequeñas o emprendedores nóveles que cierran sus negocios por una mala administración. Sin embargo, cuesta creer que aun en asuntos de vida o muerte donde estén muchas personas involucradas se sea incapaz de tomar decisiones sobre cambios que, de no ejecutarse, acarrearían fatales consecuencias.

En el primer trimestre del 81’, un bebé recibió una transfusión sanguínea en el Banco de Sangre Irving Memorial de San Francisco proveniente de un donante de cuarenta y siete años. En julio de ese mismo año, la creciente evidencia epidemiológica condujo a la comunidad médica a la conclusión de que el SIDA era una enfermedad contagiosa transmitible por contacto sexual y a través de la sangre.

Ya para mediados de septiembre de 1981, el bebé receptor de la transfusión sanguínea cae enfermo con un cuadro de inmunodeficiencia adquirida al mismo tiempo que su donante —también enfermo— le notifica a su médico que era un donante de sangre habitual.

A finales de ese mismo año, el Centro para el Control de Enfermedades alertó a los bancos de sangre sobre la situación. Durante los meses subsiguientes, se constataron y documentaron más casos de SIDA transmitidos por transfusión sanguínea.

No obstante, los banqueros de sangre de EEUU negaron públicamente toda la evidencia de este fenómeno. Esta industria empleó todo su poder político e influencias en los medios de comunicación para impedir el análisis de la sangre almacenada. Ellos sabían que el costo de las pruebas de SIDA era elevado y tenían temor de la forma en la que esto afectaría la captación de donantes y la demanda de sangre en bancos no lucrativos.

En pos de defender sus propios intereses, la industria de la sangre provocó el contagio de más de doce mil personas. La batalla entre los científicos y los banqueros de sangre era desigual: estos últimos eran expertos en el uso del lenguaje, tenían capacidad de persuasión e influencia interpersonal mientras que, los médicos, solo contaban con la verdad presentada en datos contundentes los cuales sucumbieron ante los intereses ocultos que retrasaron cualquier decisión legal sobre el SIDA que hubiese podido impedir tal mortandad.

En este sentido, usted se preguntará: ¿qué tiene que ver esta triste historia con la toma de decisiones y el emprendimiento? Pues bien, esta historia es un ejemplo drástico de un fenómeno que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida humana; aunque seamos como los médicos y tengamos la verdad de nuestro lado, si no tenemos la capacidad de sortear los obstáculos de forma audaz y oportuna, el retraso en la ejecución de decisiones correctas —como el análisis de sangre de los donantes, en este ejemplo— traerá consecuencias nefastas.

Llegados a este punto, es menester entender que un líder no solamente debe tener buenas ideas (conocer el camino correcto); también debe darse a la tarea de desarrollar las habilidades necesarias para implementarlas (adquirir conocimiento, fuerza de voluntad y habilidad para sortear los obstáculos). Debe ser capaz de nadar contracorriente sin desgastarse. Dicho de otro modo, un líder empresarial no se conforma con tener una buena idea de negocios, un producto o servicio de comprobada utilidad e interés para un nicho de mercado; sino que forja las destrezas requeridas para consolidar su visión y vencer las oposiciones o, en las palabras de Richard Nixon:

“No basta que un líder sepa la acción apropiada a tomar, es necesario también que sea capaz de llevarla a la práctica. El dirigente que no tenga el juicio o la percepción necesaria para materializar las adecuadas decisiones, adolece de falta de visión. Aquel que conozca lo que es correcto, pero que no pueda llevarlo a cabo, falla de todos modos, puesto que es inefectivo. El gran líder necesita… estar capacitado para el logro”.

Capacítate para el logro, inscríbete en nuestro programa Escuela de Empresarios. Allí, podrás disfrutar de contenidos educativos y clases en vivo sobre las áreas de mayor interés para los hombres y las mujeres de negocio. Adicionalmente, recibirás asesorías personalizadas para una revisión de tu modelo de negocio por parte de nuestros expertos. Por si fuera poco, pasarás a formar parte de nuestra comunidad online donde conocerás a otros emprendedores de Latinoamérica, EEUU y el Caribe con quienes podrás establecer relaciones comerciales y ampliar tu red de contactos.

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emprendimiento con propósito - Profesionales Aquí

¿Cuál es el punto de estar aquí? Seguramente lees este artículo de blog con el objetivo de aprender algo, ¿no?

Hay una razón por la cual estás aquí y, también, hay una razón por la cual estás emprendiendo un negocio. No sé si alguna vez hayas tomado una pausa para preguntarte a ti mismo el por qué no simplemente estás trabajando en una empresa como empleado sino que, en su lugar, decidiste ser independiente, empezar algo desde cero. ¿Por qué?

Piensa en ello, piensa en el punto de estar aquí. Lo importante de ese punto es que si nosotros entendemos por qué estamos aquí va a ser más fácil saber hacia dónde queremos ir. Emprender es algo intencional y —quiero que la palabra «intencional» quede fijada en tu memoria— la palabra «intencional» no es lo mismo que la palabra «intención».

Tener la intención de hacer algo puede quedarse en solo un pensamiento. Por ejemplo, digamos que tenías la intención de llamar a tu madre el día de su cumpleaños y, por alguna razón, no la llamaste; por ende, la intención se quedó en el pensamiento. En cambio, la intencionalidad implica una acción. Por tal motivo; emprender es algo intencional. No solamente conlleva pensar en una idea, también demanda la toma de acción para ejecutarla.

Lo correcto es que todas tus decisiones sean intencionales, que las acciones que realices sean la evidencia de tus decisiones tomadas a nivel personal y profesional. La naturaleza de las decisiones conscientes está ligada a los qué, por qué, cómo y cuándo; es decir, a las preguntas que te haces a ti mismo.

¿Qué puedo hacer, junto con mi equipo, para que este emprendimiento funcione mejor?, ¿qué fechas límites establezco para la ejecución de mis decisiones?, ¿cómo lo voy a realizar?… Es decir, ser una persona intencional va más allá de las metas o decisiones tomadas; implica la planeación, trazar el camino a recorrer para materializarlas.

¿Qué quiero o necesito aprender?, ¿qué puedo enseñar o aportar?, ¿me guardaré lo mejor de mí o, por el contrario, estoy realmente dispuesto a compartirlo todo con los demás? Reflexionar sobre estas preguntas te ayudará a determinar en qué punto de tu vida (personal y profesional) te encuentras. Luego, sabiendo donde estás, podrás reconocer hacia dónde vas.

Si no sabes hacia dónde vas, si inicias tu emprendimiento sin ningún propósito o enfoque definido puede llegar alguien más y decirte «¿por qué no hacemos esto?, ¿y por qué no probamos esto otro?»; entonces, te verás yendo por aquí y por allá. Coloquialmente hablando, picotearás en todas partes para darte cuenta que, al final, no habrás logrado nada… ¡Ojo con esto!

Lo anterior puede llevarte a cambiar el giro de tu negocio hacia algo que no sea lo tuyo, a asociarte con quien no debes… en fin, a meter la pata. Por ende, se hace menester saber lo que realmente quieres, saber decir que NO a las propuestas contrarias a la visión de tu emprendimiento, a dirigirte hacia tus objetivos sin que nada te distraiga.

Puede que las circunstancias externas —como lo fue la pandemia por COVID-19, por ejemplo— te obliguen a realizar cambios drásticos en tu modelo de negocios. Tal vez, para evitar cerrar las puertas de tu emprendimiento, te hayas visto en la necesidad de migrar a alguna plataforma virtual cuando, anteriormente, solo te concentrabas en actividades presenciales. En tales casos, conocer el propósito de tu emprendimiento te permite realizar cambios —muchas veces dramáticos— sin perder el norte, sin dejar de perseguir la intención original. En pocas palabras, te hará capaz de adaptarte intencionalmente a las condiciones cambiantes del entorno sin perder tu esencia.

De este modo, hablamos de resiliencia, una resiliencia con base en el propósito de nuestro emprendimiento.

Artículo basado en la ponencia realizada por Wendy Meruvia (@wendy.emprendedorasocial) a los estudiantes del YLAI BootCamp online 2021 llevado a cabo en el Aula Virtual de ProfesionalesAQUÍ.com

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el poder del lado oscuro para alcanzar el éxito Profesionales Aquí

Cada individuo es único. A pesar de que todos coexistimos en una misma sociedad, es innegable el hecho de que cada persona habita en una realidad diferente: la combinación de sus pensamientos, sentimientos, experiencias y deseos es irrepetible. De ahí viene la famosa expresión «cada cabeza es un mundo».

No obstante, nos han enseñado —desde pequeños— ciertos paradigmas, patrones y hábitos que debemos seguir para alcanzar el éxito en la vida. Pero, dado que toda regla tiene su excepción, son innumerables los casos de hombres y mujeres que han llegado a la cima siguiendo métodos poco ortodoxos que se distancian —llegando incluso a oponerse radicalmente— de lo socialmente aceptado.

Entre los factores que nos hacen únicos, hallamos la firma emocional: esas emociones (con las que nos conectamos con mayor frecuencia) que pasan a formar parte de nuestra personalidad.

Al respecto, un grupo de investigadores de la Universidad de Essex (Reino Unido), en un estudio publicado en la revista “Journal of Personality and Social Psychology”, identificó a un cierto número de emociones negativas que pueden impulsarnos a alcanzar el éxito (aunque con algunas consecuencias)

De este estudio, podemos destacar que la ansiedad y la rabia pueden ayudarnos a lograr nuestras metas. En general, nos hacen ser más productivos que la diversión y la relajación, por ejemplo.

Esto se debe a que son emociones energizantes, nos dan impulso para salir de nuestra zona de confort haciéndonos poner “manos a la obra” en los asuntos que tengamos en mente.

El enojo nos impulsa a tomar decisiones que de otra manera podríamos postergar

Si bien es cierto que la ansiedad y la rabia son una fuente de motivación, no todo es color de rosas. Experimentar estas emociones nos priva del pensamiento estratégico. Además, genera afectaciones de salud por causa del estrés (dolores de cabeza, de espalda, insomnio, náuseas, entre otros)

Afortunadamente, su contraparte también nos es de utilidad. Emociones como la alegría y la esperanza también nos energizan. Sin mencionar que son beneficiosas para la salud, con efectos positivos a largo plazo.

No podemos negar que la ansiedad y la rabia están a la orden del día. Son emociones muy fáciles de experimentar (basta con toparnos con un conductor inepto mientras manejamos nuestro coche por la carretera para andar todo el resto del día con mal humor). Sin embargo, si logramos desarrollar la inteligencia emocional, podremos controlar los pensamientos para emplear emociones positivas como combustible en nuestro camino al éxito.

De todas las emociones, el estudio afirma que la más poderosa es la esperanza, ya que nos lleva al disfrute del aprendizaje, el deseo de éxito y el orgullo por los logros. “Aunque el modelo pueda parecer abstracto a primera vista, el estudio muestra cómo las emociones de éxito se relacionan con aspectos fundamentales de nuestras vidas y pueden definir nuestro rendimiento en entrevistas de trabajo, exámenes y otras situaciones estresantes”, destaca el director del estudio, el catedrático Reinhard Pekrun, del Departamento de Psicología de Essex.

La esperanza y el optimismo te ayuda a disfrutar del camino al éxito

Así que ya lo sabes, es posible conocer a personas exitosas en ciertos ámbitos que estén acostumbradas a vivir en constante enojo y ansiedad. Es posible afirmar que llegaron a la cima por ser de “carácter fuerte”. No obstante, aprendimos también que la alegría y —sobre todo— la esperanza son mucho más energizantes y poderosas, con el plus de que nos ayudarán a disfrutar del camino y gozar los éxitos con buen humor (sin convertirnos en cascarrabias durante el proceso)

En tus manos están los dos caminos, toma una buena decisión… ¡y evita tomar el lado oscuro!

Grant Cardone descubre tu obsesión profesionales aquí

Una imagen vale más que mil palabras. Por eso, en esta semana, desde ProfesionalesAQUÍ.com hemos decidido compartir una historia de vida: la experiencia de un hombre real que pasó de estar totalmente arruinado a convertirse en millonario. Descubre, en sus palabras textuales, qué fue lo que lo impulsó a alcanzar el éxito.

«Una vez, cuando era niño, mientras entraba en una tienda, se me cayó la moneda que tenía en la mano. Cayó en una alcantarilla y no había manera de recuperarla. Estaba enojado. Mi papá me dijo que tuviera cuidado con el dinero, pero mi abuelo dijo: “No es un problema que hayas perdido una moneda de veinticinco centavos. El problema es que esa fue tu única moneda de veinticinco centavos”.

«El mismo principio es válido para muchas personas hoy en día. Lo gracioso para mí es que tenía más dinero cuando tenía 12 años que cuando tenía 25. Estaba completamente arruinado, era un drogadicto y me ingresé en rehabilitación. Hoy, soy un hecta-millonario y gano más en un día de lo que solía ganar en un año. Todo es porque me di permiso para obsesionarme con el éxito.

«Cuando comencé a reconocer el hecho de que estaba obsesionado con fantasías personales de riqueza y fama indestructibles y con el deseo de crear un legado que durara más que mi tiempo en este planeta, el mundo se veía diferente y yo actuaba de manera diferente. Tu obsesión es la herramienta más valiosa que tienes para construir la vida que sueñas. Desafortunadamente, la mayoría de las personas nunca descubren con qué están realmente obsesionadas porque les han enseñado a negar sus obsesiones.

«No dejes que este sea tu caso. Encuentra algo, cualquier cosa, con lo que estés obsesionado y abraza esa obsesión. » Grant Cardone, destacado experto en ventas que ha construido un imperio inmobiliario valorado en 500 millones de dólares y autor de “Be Obsessed or Be Average” (Sé obsesionado o sé mediocre), el best-seller del New York Times

aprende a lidiar con clientes difíciles profesionales aquí

A veces, te verás en la necesidad de resolver situaciones tensas con algunos clientes difíciles. Desde ProfesionalesAQUÍ compartiremos un sencillo truco que tanto tú como tu equipo de atención al cliente podrán poner en práctica para proveer el mejor servicio al cliente.

¿Sabías que…?

  • El 93% de los clientes están dispuestos a convertirse en compradores recurrentes de los productos y servicios de las compañías que ofrezcan un excelente servicio al cliente.
  • Dado que los clientes difíciles son inevitables, tanto tú como tu equipo deben saber cómo resolver efectivamente situaciones conflictivas con clientes.
  • Para mejorar las capacidades de tu equipo para resolver conflictos, matricúlalos en talleres online y pon en práctica simulacros o juegos de rol.
  • Este artículo está destinado a agentes de servicio al cliente y dueños de negocios que quieran entrenarse para lidiar con clientes insatisfechos de forma más eficiente.

La forma en la que tú y tus empleados responden ante un cliente difícil depende del contexto, de manera que deberías estar familiarizado con una amplia gama de escenarios con clientes desafiantes y con los mejores métodos para salir airoso de cada uno de estos.

La importancia de la satisfacción del cliente

Establecer y mantener una buena relación con tus clientes es la clave del éxito de tu negocio. En una encuesta de satisfacción al cliente realizada a más de 700 individuos, el 80% afirmó que se cambiaría a la competencia como resultado de un mal servicio al cliente.

Aunque «el cliente siempre tiene la razón», no siempre es fácil lidiar con él. Aprender a responder ante clientes difíciles es un paso importante para cualquier emprendedor. Incluso los negocios con los mejores productos y servicios se ven obligados a tener encuentros ocasionales con clientes furiosos.

Una estrategia simple pero eficaz

Con el propósito de construir una reputación positiva con los clientes, es importante contar con un equipo adecuadamente entrenado que pueda manejar a las personas difíciles y resolver las quejas de los clientes. Kim Angeli, fundadora y CEO de Grateful Box, afirmó que la primera estrategia para convertir a un cliente descontento de malhumorado a agradecido es, precisamente, darle las gracias por compartir sus experiencias insatisfactorias contigo.

Kim Angeli, CEO de Grateful Box

“Nuestra respuesta natural es ponernos a la defensiva y entrar en una actitud negativa ante un cliente disgustado”, nos cuenta Angeli. “Una vez que le das la vuelta a la situación e inicias con un ‘gracias’, el cliente recibe una respuesta que resulta totalmente inesperada. Esto funciona en cada negocio y, desde el primer momento en el que esta estrategia es enseñada al equipo de servicio al cliente, al equipo de ventas y a los jefes y líderes de cada departamento, el impacto es asombroso”.

¿Estás dispuesto a probar este sencillo truco? Esperamos que recuerdes ponerlo en práctica la próxima vez que te encuentres con un cliente disgustado y, de ser así, nos gustaría que dejases la experiencia escrita en los comentarios… ¡Queremos saber cómo te va!

Permanece atento a nuestro blog y redes sociales porque seguiremos compartiendo contenido interesante que te ayudará a hacerte crecer en tus negocios en el área de atención al cliente y en todos los demás aspectos.

perseverancia en el emprendimiento profesionales aquí

La perseverancia en el emprendimiento es cuando tu negocio continúa de pie a pesar de los obstáculos y desafíos.

“Estoy convencido de que, casi la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los no exitosos, es perseverancia pura”. Steve Jobs.

Sin la firme convicción de seguir avanzando aun en medio de adversidades, un emprendimiento se derrumbaría al enfrentar cualquier dificultad. No obstante, una perseverancia sólida te motiva a ti y tus empleados para alcanzar el éxito.

Cuando tus clientes ven que no te rindes ante grandes retos, entienden que eres confiable, eficiente y firme en tus convicciones. Te ven como alguien que se aferra a sus valores sin cambiar ante las presiones de la sociedad.

Un buen ejemplo de perseverancia en el mundo de los negocios

“Quien se sienta bajo la sombra hoy, lo hace gracias a que alguien plantó ese árbol hace mucho tiempo”. Warren Buffett

Un ejemplo de perseverancia en el emprendimiento es el caso de Warren Buffett, uno de los inversores y empresarios más exitosos de los Estados Unidos. Él empezó a invertir a la edad de 11 años y alcanzó su primer billón de dólares al cumplir los 56.

Sin embargo, él no tuvo un camino lleno de flores hacia el triunfo. Hizo el 99.7% de su fortuna después de cumplir los 52 años. El fundamento de su éxito fue la perseverancia ya que aprendió a mantenerse en pie incluso ante obstáculos desalentadores.

La clave para la perseverancia es la paciencia. Tal vez no veas los frutos de tus esfuerzos hoy o mañana. Pero, si tienes la paciencia suficiente mientras perseveras durante los tiempos difíciles, cosecharás la recompensa un día.

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La palabra más atemorizante para un emprendedor no debería ser “fracaso” sino “desgaste”. De hecho, se han reportado casos de afectaciones en la salud mental en el 72% de los emprendedores.

Este desgaste, mejor conocido como síndrome del burnout o “síndrome del trabajador quemado” sobreviene cuando el estrés laboral alcanza niveles crónicos. Los emprendedores enfrentan niveles de presión mucho más elevados que otras actividades laborales. Desarrollar, organizar y manejar una empresa lidiando con los riesgos que ello implica puede ser muy demandante; sobre todo si se han invertido los ahorros y el sustento económico queda dependiendo de un negocio inestable como lo son todos los emprendimientos en un momento dado.

Entre los síntomas del burnout podemos contar el agotamiento físico y mental generalizado, lo cual deriva en fatiga crónica, aumento de peso o pérdida de apetito, desregulación del ciclo menstrual en el caso de las mujeres, depresión, ansiedad, insomnio, entre otros. Además, ocasiona cambios en la conducta evidenciándose irritabilidad y endurecimiento en las relaciones personales así como también indiferencia y reducción del compromiso con las actividades laborales. Todo lo anterior deriva en el descenso de la motivación y productividad generando así sufrimiento en el individuo que no logra concentrarse y salir adelante en medio de la “pila de tareas pendientes” que crece más y más.

Factores de riesgo personales como baja tolerancia a frustración o el estar expuestos a circunstancias complicadas en el hogar aunado a un sobredimensionamiento de funciones, sobrecarga de responsabilidades o el tener que trabajar con escasez de recursos y apoyo son causas comunes del burnout.

Identificar y modificar las condiciones de trabajo que más estrés generan es una tarea que debe perpetuarse en el tiempo para prevenir posibles episodios de desgaste laboral.

Es especialmente importante programar tiempo libre, involucrarse en actividades donde sea posible desconectarnos totalmente del trabajo. Compartir con la familia, practicar deportes o actividades físicas como caminar, andar en bicicleta, trotar…, sumergirse en la lectura o simplemente ver películas son cosas simples que despejan la mente alivianándola de pesadas cargas por unos instantes.

Como dice un adagio popular: Más vale paso que dure a trote que canse.

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A menos que vivas en una isla desierta, todas, absolutamente todas las personas del mundo entero dependen de alguien más. Si bien es cierto que actualmente está de moda el ser «independientes y autosuficientes», la verdad es que nadie puede ser independiente al 100%.

Vivimos y nos desenvolvemos en una sociedad. Mal que bien, nos beneficiamos continuamente de ella. Por ejemplo, tú vas a comprar verduras al supermercado ¿cierto?; si quisieras ser totalmente autónomo entonces deberías cultivar tu propio alimento porque resulta que los víveres del abasto han sido cultivados y traídos hacia ti por alguien más.

Aprender a trabajar en equipo es fundamental para alcanzar el éxito; independientemente de que tu meta sea ser dueño de tu propio negocio o alcanzar altos cargos en una compañía ya constituida, tú te verás envuelto en situaciones donde tendrás que trabajar y cooperar con otras personas. Ahora bien, ¿qué es el trabajo en equipo?

Definición de Trabajo en Equipo

Según Katzenbach (2000) y Smith (2000): El trabajo en equipo se define como un «número de personas con habilidades complementarias que están comprometidas con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común, por los cuales se hacen mutuamente responsables».

Habilidades complementarias

Aunque nadie es indispensable, todos somos únicos; cada individuo tiene algo para aportar a la sociedad que más nadie sino él puede hacer. Entender esto nos hace conscientes de que nuestra labor particular dentro del equipo es vital; además, nos hace más humildes al reconocer que los otros miembros cumplen roles fundamentales más allá de los defectos en los cuales nos fijemos.

Comprometidos con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común

Aquí hallamos el  factor cohesivo, el por qué se ha congregado el grupo. La clave está en recordarlo continuamente y no verlo como una obligación sino como una vocación. En pocas palabras, darle amor a esa meta compartida que beneficiará al conjunto por encima de cualquier interés egoísta individual.

Mutuamente responsables

Esta es una de las partes más difíciles. Una de las causas más comunes por las cuales un equipo de trabajo fracasa. Por ejemplo, imaginemos un grupo en el que cada miembro tenga sus funciones claramente delimitadas. Si por alguna razón, alguno de los integrantes falla en la ejecución de sus tareas, entonces podrían darse dos escenarios posibles:

Primer supuesto: los demás miembros del equipo lo acusarían y culparían por obstaculizar el logro de los objetivos.

Segundo supuesto: los demás miembros del equipo lo apoyarían, aunque ello implique un sobreesfuerzo al verse involucrados en actividades que están más allá de sus funciones previamente delimitadas. Todo ello con el propósito de evitar comprometer el logro de los objetivos. Luego, cuando la crisis haya pasado, propondrían soluciones para ayudar al integrante que falló a aprender de sus errores y corregirlos. Todo lo anterior sucedería en un clima comprensivo y fraterno donde nadie se sentiría juzgado sino más bien impulsado a desarrollarse y crecer.

Conclusión

La confrontación y las discusiones iracundas deben ser evitadas a toda costa y la expulsión de un miembro del equipo debe ser la última y más extrema de las opciones. Claro está que hay que realizar una selección minuciosa de los miembros previamente y, si bien muchas veces no está en nuestras manos elegir con quienes trabajar; lo que sí está en nuestras manos es sostener la mejor actitud posible en todo momento.

Para trabajar en equipo de forma correcta, todo puede resumirse en dos palabras: servicio y amor. Que la labor llevada a cabo sea vista como un servicio desinteresado (más allá de la remuneración o beneficios que se esperan recibir, el mejor trabajo es el que se realiza con vocación) y el amor al tratar con los otros miembros del equipo para que los lazos no sean meramente políticos y diplomáticos sino más apropiadamente con una complicidad sana y fraternal.